
Tengo que admitirlo, me considero una poeta frustrada. He escrito muchos poemas empezando desde mi adolescencia, muchos eran de amor, otros sobre Dios y la ecología; no podía evitarlo, sólo me sentaba, tomaba un lapicero y un papel y las palabras fluían solas y con ellas expresaba lo que sentía en ese momento. Lo gracioso del tema es que ahora que leo a algunos poemas que sobrevivieron a mi mudanza hace un par de años, no le encuentro la gracia, es decir, no me parecen lindos, más bien, tontos, aunque alguno que otro se salva. Ahora no escribo tantos poemas como antes, pero sí, aún sigo escribiendo, aunque ya no poemas, me gusta expresarme mediante el lenguaje escrito, me siento más “abierta” a decir lo que no puedo decir oralmente; ya no soy la chica tímida que teme decir lo que piensa. Gracias a los que inventaron la escritura. Los adoro.
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